No sabemos si el nombre se lo debemos por la devoción del Duque de Wellington a un plato parisino muy de moda en la época como era el “Bouef en croute”; o si llamó así por su color brillante, que recordaba a unas botas militares con el mismo nombre.
Vamos, que no hay certeza del origen (y no nos importa mucho 🙂 ), pero de lo que si hay evidencias, es que gustó a muchos desde aquel momento, y ha seguido gustando hasta hoy en día, al menos a nosotros, que seguimos preparándola de vez en cuando para darnos un homenaje con “tintes épicos” si pensamos en su historia. ¿Te animas con nuestra receta?